Cuando la píldora no es anticonceptiva



Síndrome de ovario poliquístico


Las pastillas anticonceptivas fueron desarrolladas, como su nombre indica, para evitar embarazos no deseados. Sin embargo, también se emplean como tratamiento para algunos problemas de salud muy frecuentes.



En su origen, los anticonceptivos orales se comercializaron con la finalidad de evitar el embarazo, pero la famosa píldora también es una de las mejores opciones de tratamiento para una serie de patologías muy frecuentes en mujeres en edad fértil, generalmente originadas por algún desajuste en el equilibrio hormonal.

Hemos hablado con Ruth Aguiar Couto, ginecóloga del Equipo Ron de Obstetricia y Ginecología del Hospital Quironsalud A Coruña, sobre todos estos usos de la píldora anticonceptiva:

Acné e hirsutismo

El acné e hirsutismo -aumento de vello- son manifestaciones cutáneas relacionadas con el exceso de andrógenos en sangre o con una mayor sensibilidad de los receptores de los tejidos a estas hormonas.

El acné es una afección muy común en la adolescencia, momento en el que aparece con una probabilidad de entre el 35 y el 90%, y se da con más frecuencia en los hombres. Sin embargo, aunque es menos frecuente padecer acné en la edad adulta, en esta etapa afecta más a las mujeres que a los hombres.

El hirsutismo aparece en un 5-10% de las mujeres en edad reproductiva y se define como la presencia de pelo terminal en localizaciones en las que habitualmente no se encuentra en la mujer, como en la cara, mejilla o sobre el labio superior, así como en areola mamaria y línea alba.

El síndrome de ovario poliquístico es la enfermedad que afecta a las glándulas endocrinas más frecuente en mujeres en edad fértil, con una incidencia que oscila entre un 6-15 %. Se trata de una patología compleja cuyas manifestaciones principales son el aumento de andrógenos y la ausencia de ovulación.

Asociadas a esta enfermedad pueden aparecer otras complicaciones como el aumento de insulina, la resistencia a la insulina o la obesidad. Es una enfermedad crónica que se diagnostica normalmente en la adolescencia debido a la irregularidad de los ciclos menstruales y tiene consecuencias a medio plazo, como la infertilidad, y a largo plazo, como el síndrome metabólico, y un riesgo aumentado de cáncer de endometrio.

Sangrado menstrual abundante

Se define como una pérdida excesiva de sangre menstrual que interfiere con una actividad física normal, o bien empeora la calidad de vida de la mujer tanto a nivel social como emocional. Según la Organización Mundial de la Salud, entre el 8 y el 27% de mujeres en edad fértil lo padecen, y aproximadamente el 10% de consultas ginecológicas especializadas se relacionan con este problema. Suele presentarse en la adolescencia y durante el periodo que precede a la menopausia, y con mucha frecuencia se producen también anemias asociadas a esta afección.


Dismenorrea y endometriosis

La endometriosis es una patología ginecológica crónica que conlleva la presencia de tejido endometrial activo en localizaciones externas a la cavidad uterina, lo que produce una reacción inflamatoria crónica.

Se calcula que afecta a entre un 2 y un 10% de mujeres en edad reproductiva, aunque puede ser asintomática hasta el 15-30%, por lo que es difícil estimar su incidencia real. Su principal síntoma es el dolor, que puede presentarse de muy diversas formas: dismenorrea (dolor con la regla), dolor pélvico, dispareunia (dolor con las relaciones sexuales), disquecia (dolor con la defecación) que se hacen más evidente e intensos durante la menstruación; suelen mejorar tras la menopausia o durante el embarazo. Además la endometriosis se relaciona con la infertilidad hasta en un 25% de los casos.

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